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Nutrición

21-03-2018

Cereales en los alimentos, ¿sí o no?

La entrada de los productos grain free (sin cereales) en el mundo de la alimentación de los animales de compañía supuso un antes y un después.


El debate de si los perros eran omnívoros o carnívoros pasó a estar en primera plana y sirvió como trampolín para el lanzamiento de este tipo de alimentos, tanto para perros como para gatos. Se organizó una cruzada en contra del uso de cereales que, lejos de tener un fundamento sólido, sirvió para posicionar ciertos ingredientes y productos en el mercado y crear así una nueva tendencia de consumo.
 
El consumidor, preocupado por la salud de sus animales y consciente de los problemas de salud que habían surgido relacionados con el uso de dietas mal diseñadas en el pasado, abrazó esta nueva filosofía grain free y empezó a demandar alimentos elaborados siguiendo otro planteamiento diferente al extendido hasta la fecha, donde el abuso de los hidratos de carbono (provenientes de cereales) al que se había sometido a sus mascotas, había derivado en muchos casos en problemas como la obesidad y la diabetes.

Por último, las alergias cada vez más presentes, contribuyeron a la alarma social y a la mala prensa de los cereales, aun cuando el grupo de los cereales era de los alérgenos (sustancias que generan alergias) menos frecuentes (siendo básicamente el trigo el cereal más asociado junto con varias carnes, el pescado, lácteos, huevo y soja).

Para intentar arrojar algo de luz al dilema de si los cereales son aptos para nuestras mascotas, vamos a exponerte una serie de datos:

  • Los cereales (arroz, avena, trigo, maíz, centeno...) aportan mayoritariamente hidratos de carbono y fibra pero también proteínas, grasas insaturadas, vitaminas como la E y algunas del grupo B, minerales como el calcio y el hierro, antioxidantes...
  • Los hidratos de carbono nos permiten obtener energía, esencial para que nuestro organismo desarrolle todas sus funciones.
De la grasa y de la proteína también se obtiene energía, de hecho, la grasa es el nutriente que más energía nos aporta.

  • La fibra presente en los cereales colabora en el correcto funcionamiento de nuestro sistema digestivo y en el mantenimiento y cuidado de la flora intestinal.
Esa flora o microbiota  (link a entrada) es parte fundamental de nuestro cuerpo, y tanto nuestra forma de vida como nuestra alimentación o los fármacos que tomamos, la altera, lo que nos afecta a nosotros y a nuestras mascotas.

  • Se sabe que los cereales integrales favorecen las poblaciones de micoroorganismos beneficiosos de nuestro intestino y contribuyen a disminuir la inflamación intestinal.
Asimismo, se están asociando alteraciones en la microbiota con la sensibilidad al gluten, por lo que todo apunta a que la flora puede participar en la tolerancia a los cereales (para más información al respecto, consultar el estudio publicado en Gastroenterology  por Alberto Caminero y otros).

  • Para poder elaborar las croquetas de los alimentos secos es necesaria la presencia de almidón (un hidrato de carbono).
Ese almidón está presente en los cereales, pero también en los productos grain free para gatos y perros (en forma de patata, batata, tapioca, guisante, chirivía...) y es una fuente de energía muy útil para no sobrecargar de grasa las recetas.

Los genes identificados determinan la actuación de la amilasa elaborada en el páncreas, que se encarga de la digestión del almidón en el intestino delgado (en humanos la amilasa también se encuentra en la saliva pero en perros no y se cree que tiene que ver con el hecho de que apenas mastican el alimento).

  • Hoy en día, los perros tienen un nivel de actividad física y un entorno que difiere mucho de sus ancestros (los perros salvajes y el lobo).
Esto hace que sus requerimientos de energía y proteína no sean exactamente los mismos. Esas necesidades sí son elevadas en hembras gestantes y lactantes o perros de trabajo (como los de trineo), pero no se pueden aplicar a perros en mantenimiento, sin suponer un riesgo para la salud (un exceso de grasa puede afectar al páncreas o al hígado a la larga).

  • Incluir hidratos de carbono en las recetas permite proporcionar energía y fibra; y saciar al mismo tiempo, evitando un excesivo consumo de proteína y grasa (que no tendrían salida en la mayoría de casos por falta de condiciones adversas en el entorno de nuestras mascotas, como el frío o ayunos prolongados, y la falta de actividad física intensa).
  • La clave es no abusar de los carbohidratos en detrimento de otros nutrientes, tanto en recetas con cereales como en productos grain free (no es raro encontrar alimentos con un exceso de ciertos ingredientes y una falta de otros que aporten los aminoácidos limitantes en cantidades suficientes, lo que a la larga puede desembocar en desequilibrios).

  • Cuando digerimos hidratos de carbono, obtenemos glucosa. Esta glucosa una vez absorbida aparece en nuestra sangre para luego ir a los tejidos donde se usará como energía. Existen ingredientes que provocan unos niveles de glucosa en sangre más "descontrolados" y este efecto puede ser indeseable en animales con diabetes y síndrome metabólico.
A estos ingredientes se les considera que tienen un índice glicémico alto (por ejemplo: la calabaza, la chirivía, la tapioca...algunos frecuentes en los grain free). Otros, generan una subida de la glucosa intermedia alta (como el maíz, el arroz blanco, la patata, la batata) y otros intermedia baja (la avena, el trigo sarraceno, el arroz integral y el centeno). Por último, hay ingredientes que se consideran con un índice glicémico bajo (como los guisantes, el arroz salvaje y el sorgo).

Esta respuesta del azúcar en sangre se ve influenciada también por el procesamiento del ingrediente (por ejemplo, el tipo de molienda) y por el cocinado (hervir versus hornear).

  • El contenido en fibra, proteína y grasa del alimento ayuda a controlar el índice glicémico.
De ahí la importancia de combinar ingredientes de forma adecuada para equilibrar todos los nutrientes.
 
Por eso, podemos decir que no hay un ingrediente bueno o malo per se, sino un perfil nutricional adecuado o inadecuado (se debe hablar en términos de nutrientes, no de ingredientes).
 
Con todas estas premisas en mente, desde Dingonatura te damos una serie de consejos respecto al uso de recetas con cereales o grain free:

  1. Busca ingredientes cuyos proveedores aseguren un correcto almacenamiento (para evitar ácaros, asociados a alergias, y micotoxinas, por ejemplo).
  2. Busca ingredientes que se hayan procesado cuidadosamente (recuerda que la molienda de un cereal es determinante para su perfil de nutrientes, así como el proceso de deshidratación de la patata, por ejemplo).
  3. Ofrece alimentos cuyos hidratos de carbono tengan una alta digestibilidad para evitar fermentaciones indeseables, formación de gas y casos de mala absorción (que provoque diarreas o heces pastosas y malolientes). 
  4. Los primeros ingredientes en la composición de la receta han de ser siempre de origen cárnico y/o pescados.
  5. Si ofreces recetas con cereales, incluye productos con algún cereal integral y que cumpla los anteriores requisitos.
  6. Si ofreces recetas grain free, asegúrate de que tu perro no es diabético o tiene sobrepeso. En ese caso, consulta a un especialista en nutrición para valorar la mejor opción. Si no lo es, ten en cuenta los requisitos anteriores sobre ingredientes y digestibilidad. 
  7. Si crees que tu perro tiene alergia o intolerancia a algún cereal, contempla:  
  • Llevarlo al veterinario para descartar otras causas de alergias (son más frecuentes los problemas con alérgenos ambientales o las reacciones a las picaduras de pulgas), y en el caso de que sea a un ingrediente, determinar si es una alergia o una intolerancia (al ser cuadros multifactoriales, es un proceso complejo y es muy complicado sacar conclusiones fiables). 
  • Analizar los factores que puedan haber afectado a su flora intestinal y ofrecer pre y probióticos biodisponibles. 
  • Busca alimentos de la categoría natural que no empleen conservantes fuertes ni colorantes, no se almacenen en silos una vez elaborados (para evitar ácaros) y controlen la presencia de GMOs (transgénicos) y aminas biógenas (que pueden dar cuadros alérgicos). 
En Dingonatura elaboramos nuestras recetas (con y sin cereales) teniendo muy en cuenta tanto el origen, como el almacenamiento, el procesamiento y el cocinado de los ingredientes. No almacenamos producto final en silos ni empleamos conservantes que puedan sobrecargar el organismo. Nuestros cereales (arroz y maíz, según la gama) han sido seleccionados de forma muy cuidadosa, libres de transgénicos y cocinados de tal manera que los presentamos en un estado de predigestión para facilitar su digestión y asimilación, por lo que los problemas de alergias e intolerancias alimentarias se reducen al máximo.
 
Pero si te interesan los grain free, elaboramos recetas tanto de alimento seco  como húmedo que pueden ayudarte, así como snacks  a base de patata y diferentes carnes para facilitarte las cosas si tu perro o gato es alérgico.

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