Nutrición

16-04-2021

Superalimentos: Mito o realidad

Superalimentos: Mito o realidad


En esta era de la comunicación, donde crear tendencia es más sencillo que nunca, nos despertamos cada día bombardeados con noticias de un exótico ingrediente que promete traer vida eterna si se consume a diario. Presentados como superalimentos o superfoods, estos alimentos aparecen repentinamente en nuestras vidas, modificando nuestras preferencias de consumo y la de nuestros perros y gatos.

Algunos protagonistas de los últimos tiempos han sido el kale, la quinoa, la chía, las bayas de Goji, el aceite de coco, el aguacate…(nada aconsejable en animales porque puede provocar graves cuadros de intoxicación , siendo especialmente peligroso en aves), el mijo, el amaranto, el teff (este último promete convertirse en estrella, al ser un cultivo muy resistente a condiciones climáticas  adversas y con un perfil nutricional muy interesante, al tratarse de un grano sin gluten y rico en minerales esenciales).

¿Pero qué son exactamente estos superalimentos?. Pues, ni más ni menos, que ingredientes funcionales que contienen sustancias bioactivas que, al consumirse en cantidades suficientes, tiene consecuencias sobre nuestra salud. Y aquí podríamos decir “consecuencias beneficiosas” pero como todo en esta vida, el punto intermedio es siempre la mejor opción.  

Pongamos por ejemplo el caso del kale o col rizada, una verdura de la familia de las crucíferas (como el brécol, la coliflor y el repollo), que se ha convertido en un ingrediente muy popular en la cocina por su aporte nutricional. El problema del kale y otras crucíferas, es que, así como contiene numerosas vitaminas y minerales, es muy rico en vitamina K (que juega un papel importante en la coagulación) y en sustancias bociógenas (compuestos que alteran la actividad del tiroides), por lo que su consumo rutinario no es recomendable en individuos con problemas de coagulación, medicados con anticoagulantes, con hipotiroidismo o en época de crecimiento. Pero no sólo eso, este tipo de verduras funcionan como hiperacumuladores de metales pesados, por lo que captan del suelo y del agua metales tóxicos como el cadmio, plomo, talio de manera muy eficaz (esta acumulación de metales pesados en plantas varía según el tipo de suelo, la frecuencia de lluvias, la especie vegetal…y a efectos prácticos, parece no haber diferencias entre cultivos convencionales o ecológicos, ya que estos últimos también se ha visto que pueden contener niveles significativos de ciertos metales, por lo que la solución no es adquirirlos orgánicos sino consumirlos de forma controlada y cocinados, porque la cocción ayuda a disminuir su efecto sobre el tiroides).

La bioacumulación de metales pesados ocurre tristemente en numerosos cultivos vegetales, así como en el pescado que todos comemos diariamente, y es consecuencia de la actividad industrial y ganadera de los últimos tiempos (y en algunas ocasiones, de la propia naturaleza por grandes incendios o erupciones volcánicas). De tal manera que no podemos evitar consumir metales pesados pero lo que sí podemos hacer es no consumir en exceso ingredientes que tengan niveles importantes de un metal en concreto, ya que estas sustancias en nuestro cuerpo y el de nuestros animales se acumulan y alteran su funcionamiento, pudiendo tener repercusiones a medio y largo plazo. También es recomendable incorporar en la dieta ingredientes funcionales que ayuden a detoxicar el organismo de esos metales pesados, como puede ser la espirulina.  En Dingonatura incorporamos esta cianobacteria (aunque comúnmente se las considera algas) a nuestras recetas porque, además de ser una increíble fuente de aminoácidos, vitaminas y minerales, tiene un demostrado efecto antiinflamatorio e inmunomodulador (ayudando en casos de alergias), anticancerígeno, antioxidante y detoxicante frente al arsénico y otros metales pesados. Las virtudes de este superalimento ya eran conocidas hace mucho tiempo por los Aztecas (en Centro América) y los Kanembu (en África), entre otros, y en los últimos años se ha profundizado en su conocimiento y posibles usos (de hecho, la espirulina ha sido objeto de estudio de la NASA como alimento para los astronautas y se están llevando a cabo más investigaciones para valorar su utilidad en casos de diabetes y control de los niveles de colesterol).

Otro de los ingredientes funcionales que nos gusta incluir en las recetas que elaboramos son los arándanos. Estas bayas están repletas de antioxidantes y su consumo ha demostrado aportar beneficios tanto para la salud de las personas como de las mascotas. En concreto, los arándanos azules tienen un gran potencial anticancerígeno, así como neuroprotector (en enfermedades degenerativas como el Alzhemier), cardioprotector y como potencial ingrediente funcional para tratar la obesidad, tal y como demuestra el estudio publicado en 2019 en la revista Metabolites.

Si lo que deseas es enriquecer la dieta de tu perro o gato con un superalimento, ya sea en forma de snack y premio o incorporado a su alimentación diaria, además de los anteriormente citados, te recomendamos el aceite de salmón rico en omega 3, el aceite de borraja (muy útil para la salud de la piel), la levadura de cerveza (fuente natural de aminoácidos, vitaminas y minerales), el kéfir de agua (fuente natural de probióticos y elaborado sin lácteos que puedan dar problemas digestivos a tu mascota) y a fin de cuentas, cualquier fruta y verdura fresca de temporada (zanahorias, calabaza y calabacín cocinados, manzanas, melón, sandía, frutos rojos, plátano o naranjas).

Desde Dingonatura creemos que, así como la alimentación es la mejor medicina, los beneficios de un alimento no deben nunca magnificarse porque corremos el riesgo de priorizar ingredientes frente a los nutrientes. Por todo ello, nos gustaría remarcar los aspectos más relevantes en el mundo de los “superalimentos”:

  1. No te dejes influenciar por el prefijo “super” a la hora de comprar porque, en ocasiones, hay ingredientes de proximidad más asequibles por lo que, por menor coste, podrás nutrirte igual de bien y ayudarás a reducir las emisiones de CO2 derivadas del transporte de productos no locales. Un claro ejemplo son las fuertes campañas de marketing con los arándanos, con las que se ha pretendido influir en la elección de compra para que el consumidor considerara mejores los congelados venidos de tierras lejanas, frente a los frescos cultivados localmente (de temporada) o frente a otras frutas y verduras (que juntas aportan también cantidad de antioxidantes, en épocas en las que no hay frutos del bosque).

 

  1. Otorgar superpoderes a un ingrediente puede ser contraproducente ya que hace que tengamos la falsa creencia de que consumiéndolo en grandes cantidades, podemos permitirnos el no ser “saludables y responsables” en otros aspectos de nuestra vida (y la de nuestros animales de compañía), como realizar ejercicio físico a diario o reducir los niveles de stress o realizar revisiones veterinarias periódicas a nuestros animales.

 

  1. Algunas de las conclusiones que leemos sobre los poderes de ciertos “superalimentos” están basadas en conjeturas o en ensayos poco desarrollados. Hay todavía muchos campos que explorar que permitan afirmar con seguridad determinados efectos y, por tanto, siempre hay que ser prudente en el consumo de cualquier producto.

 

  1. No confundas ingredientes funcionales (superfoods) con suplementos alimenticios. Los suplementos se elaboran a base de compuestos bioactivos extraídos de ingredientes funcionales, de manera que se concentran para alcanzar dosis mucho más elevadas que las presentes en esos ingredientes de forma natural, por lo que sus efectos son más potentes que los de un superalimento.

 

  1. Y para terminar, ten siempre presente que la alimentación de tu animal de compañía (o la tuya) ha de ser variada y equilibrada. Recuerda que cualquier sustancia beneficiosa puede convertirse en un “veneno” si abusamos de ella. Nuestro organismo o el de nuestras mascotas está preparado para gran variedad de nutrientes en pequeñas cantidades y, de hecho, cuando aportamos esas sustancias en dosis menores nuestro cuerpo las asimila y aprovecha mejor. Si optas por incluir un ingrediente de forma rutinaria, que sea con moderación para evitar posibles problemas (por ejemplo, si ofreces con excesiva frecuencia hígado a tu perro o gato, puedes provocarles una intoxicación por vitamina A). Parafraseando a la Universidad de Harvard, no nos centremos en superalimentos, sino en superplatos.

 

Si deseas conocer más acerca del peligro que entrañan ciertos ingredientes frecuentes en nuestra cocina para nuestros perros y gatos, ponte al día con nuestro resumen de alimentos prohibidos.

 

 

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